Es interesante, cada tanto, repasar la simbología de los signos. En este caso pensemos que el carnero tiene un temperamento rebelde y de ciega combatividad semejante a las personas de este signo. No solo eso, también es un símbolo de enorme fertilidad, virtud muy presente en todo Aries que, como gran renovador que es, en su interior siente impulsos que lo llevan a buscar de forma renovada e impaciente nuevos senderos en forma permanente.
El carnero tiene su polo complementario en el cordero (los polos son los dos lados de una misma moneda), animal conocido por la pureza de corazón y por su humildad que puede llegar al sometimiento en muchos casos. Es la víctima inocente que puede inmolarse para salvar a sus hermanos. En algunas personas de este signo este aspecto también es notable ya que mantienen un espíritu puro y un corazón inocente abierto a brindarse cuando otros lo necesiten. Con frecuencia es un niño que no está preparado para entender las complejidades y abismos del alma humana, por lo que pueden caer en trampas que otros escabullirían con facilidad.Por eso Aries puede ser el héroe capaz de luchar por banderas que otros consideran perdidas y de defender lo propio con tanta potencia como lo haría para las de cualquier otra persona.
De ahí que cuando el sol transita por Aries es oportuno reflexionar si podemos aprender las lecciones del carnero de avanzar siendo guiados por nuestros instintos e intuiciones y ver si somos lo suficientemente sabios para atrevernos a recuperar la pureza del cordero.
De ahí que cuando el sol transita por Aries es oportuno reflexionar si podemos aprender las lecciones del carnero de avanzar siendo guiados por nuestros instintos e intuiciones y ver si somos lo suficientemente sabios para atrevernos a recuperar la pureza del cordero.
Por Ana Lía Ríos
